¿Cuánto calcio necesitas realmente? Existen muchos mitos y malentendidos alrededor de este mineral. Pero analicemos los hechos: ¿se obtiene suficiente calcio con una dieta basada en plantas?

El calcio es el mineral más abundante en el cuerpo humano, como componente estructural de los huesos y dientes, y como elemento clave en la señalización celular y el plasma sanguíneo, es un nutriente esencial para la salud, dependiendo de la estatura, edad y sexo, el cuerpo humano contiene entre 1 y 1,4 kg de calcio.

Calcio

Existe la creencia errónea de que los alimentos de origen animal son necesarios para mantener nuestros niveles de calcio, sin embargo, la realidad es muy distinta: la leche y sus derivados no solo ofrecen un aporte de calcio menor y menos aprovechable de lo que se suele pensar, sino que su consumo regular se ha asociado con diversos problemas de salud para nuestro organismo.

Afortunadamente, existen fuentes vegetales que permiten obtener este mineral de forma mucho más eficiente y sin los inconvenientes de los lácteos.

La biodisponibilidad juega un papel decisivo, se refiere a la cantidad real de un nutriente que el organismo logra absorber y utilizar. En el caso del calcio, depende de diversos factores:

  • El estado metabólico y los niveles de vitamina D en el organismo.
  • La presencia de inhibidores o potenciadores durante la digestión.
  • La carga renal de ácido y la ingesta proteica.

Cuando existe un exceso de carga ácida o un consumo desmedido de proteína animal, el organismo compensa liberando citrato y calcio de las reservas óseas para neutralizar el pH, aumentando su excreción a través de la orina. Por el contrario, una dieta basada en plantas, rica en frutas, verduras y hortalizas, proporciona un medio alcalinizante favorable para la salud ósea.

Es importante saber que ciertos compuestos presentes en la dieta pueden interferir en la absorción del calcio, reduciendo su biodisponibilidad. Entre los más comunes destacan los fitatos (abundantes en la piel de legumbres, cereales integrales y semillas), los oxalatos (presentes en espinacas o remolacha) y el exceso de sodio o cafeína, que además aumentan la expulsión de calcio a través de la orina. Por ejemplo, al consumir semillas de sésamo o tahini junto con alimentos muy ricos en fitatos u oxalatos, la cantidad de calcio que tu cuerpo realmente asimila disminuye.

¡Sin embargo, esto tiene fácil solución! Aplicar técnicas culinarias sencillas como el remojo previo de legumbres y semillas, la fermentación, la germinación o la cocción adecuada descompone la gran mayoría de estos anti-nutrientes, liberando el calcio para que el organismo lo absorba sin problemas.

No. Diversos estudios y comités científicos (como el panel de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, EFSA) señalan que el calcio presente en ciertas verduras de hoja verde (como la col kale o el brócoli) tiene una biodisponibilidad igual o incluso superior a la de la leche de vaca (cercana al 40-50 % frente al 30-32 % de los lácteos), debido a su bajo contenido en oxalatos y a la presencia de otros minerales sinérgicos.

Las necesidades diarias varían según la etapa vital, para adultos a partir de 19 años, los organismos de nutrición europeos recomiendan entre 800 y 1.000 mg de calcio al día, los adolescentes y los adultos mayores necesitan aportes ligeramente superiores debido al desarrollo o mantenimiento del tejido óseo.

La deficiencia de calcio puede acarrear problemas a largo plazo, como un mayor riesgo de fracturas u osteoporosis, sin embargo, para mantener una masa ósea sana no solo importa el calcio ingerido: son igualmente determinantes la actividad física de impacto, unos niveles óptimos de vitamina D (mediante la exposición solar o suplementación) y evitar el consumo de tabaco o exceso de sal.

Existen múltiples fuentes vegetales ricas en calcio y de muy fácil acceso:

  • Bebidas vegetales y yogures enriquecidos: La mayoría de alternativas vegetales (de soja, avena, almendra) aportan unos 120 mg de calcio por 100 ml (la misma cantidad que la leche de vaca).
  • Verduras de la familia de las crucíferas: Col kale, brócoli, coliflor, repollo y berros.
  • Semillas y frutos secos: Semillas de sésamo (tahini), semillas de amapola, almendras y avellanas.
  • Legumbres y derivados: Tofu coagulado con sales de calcio (sulfato cálcico), alubias blancas, garbanzos y edamame.
  • Frutas y otros: Higos secos, naranjas y algas (como el alga nori o wakame).

El calcio es un mineral clave para la salud ósea y dental, pero conseguir la cantidad adecuada con una alimentación basada en plantas no solo es perfectamente posible, sino que ofrece múltiples ventajas acompañadas de fibra, antioxidantes y grasas saludables.

Asegúrate de incluir verduras de hoja verde, legumbres, tofu, sésamo y bebidas vegetales enriquecidas en tu día a día, y no olvides mantener activos tus niveles de vitamina D.

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